TRINIDAD ARDIENTE Y VIBRANTE....
Y es que en el siglo XVII los habitantes de la villa no pensaron que algún día las chinas pelonas se estremecieran con el ruido de un automóvil, y que sus esplendorosas construcciones rechinaran con la música de un equipo de audio.
El ruido es el deterioro ambiental más silencioso que existe en Trinidad, es por ello que el doctor en Ciencias técnicas Arnoldo Álvarez López, realizó un estudio de la contaminación acústica, donde evalúo los niveles de ruido en diferentes instituciones de Artex y la Egreem e hizo propuestas de las actuaciones preliminares. Durante los primeros días de investigaciones las equivalencias alcanzadas en las mediciones de sonidos todas estaban fuera de los valores normados, pero además se percataron que el nivel de ruido de fondo de la ciudad es muy alto.
El Centro Histórico de la Ciudad es agresivo, pues las actividades realizadas en diferentes centros unido al efecto del viento y la temperatura hacen que la ciudad vibre, sus calles y edificios se estremecen...Pero además TRinidad arde, pues los valores medios sobrepasan los cinco grados Celsius comparado con la estación meteorológica del territorio, debido al impacto del cambio climático, el calentamiento global y por sobre todo debido a la estructura urbana.
??QUE HACER???
Según el doctor hay que partir que siendo Trinidad Patrimonio de la humanidad no debemos incorporarle elementos ambientales negativos, pues seria una dicotomía de pensamiento: la imagen bella para mostrar y un problema cultural y de funcionamiento negativo.
Este estudio garantizara entonces que el medio ambiente tanto urbano como arquitectónico dialogue con las normativas establecidas, así no solo garantizaremos la calidad de vida de los habitantes, sino también la preservación del Patrimonio. Nuevas ordenanzas urbanas en el orden acústico y término formarán parte, a partir de estas investigaciones, de las estrategias de todos los organismos implicados.
El llamado a los ciudadanos también es inevitable. Además de las buenas prácticas en el campo del ordenamiento territorial, y el urbanismo, es necesaria la colaboración de aquellos que encienden sus equipos de música y televisores con volúmenes elevados, o simplemente de otros que aceleran sus automóviles provocando estruendosos sonidos.
Así continuaremos siendo un pueblo vibrante y fogoso, pero no por el deterioro de nuestro ambiente, sino por nuestra idiosincrasia.
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